Muchas veces es difícil para nosotros saber si nuestro perro siente dolor, especialmente si este es de naturaleza crónica o de larga duración.

Evidentemente, cada animal se comporta de una manera diferente y expresa dolor o emociones relacionadas con él de una manera distinta también. Además, existe diferencia entre razas, pues algunas son de naturaleza más estoica que otras, que son más nerviosas.

A veces, los horarios laborales o nuestras rutinas diarias dificultan también la observación de nuestros compañeros, y es difícil que nos demos cuenta de que muestran dolor o molestias.

A grandes rasgos, estas 10 señales te alertarán de que tu amigo está sintiendo dolor:

  1. Agitación, nerviosismo o cambios en el carácter. Baja tolerancia a estímulos que anteriormente eran bien permitidos como ruidos, otros perros, cachorros o niños pequeños.
  2. Sensibilidad al tacto o cepillado. Nuestro perro evita ser tocado o cepillado en zonas dolorosas para él.
  3. Cambios en el apetito. Puede dejar de comer o comer menos de lo habitual.
  4. Posturas anómalas y marcha anormal (cojeras, caminar más despacio, etc)
  5. Evitación del juego, ejercicio o determinados movimientos como subir al coche, al sofá o a la cama.
  6. Preferencia por lugares frescos y apartados de la casa
  7. Falta de descanso nocturno. Nuestro perro se muestra inquieto, se mueve mucho y se cambia de postura o lugar con frecuencia.
  8. Aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, Es muy frecuente que los perros con dolor jadeen o respiren más rápido.
  9. Cambios en su relación con nosotros: pueden estar más distantes o, por el contrario, requerir contacto y atención con más frecuencia.
  10. Se miran de manera repentina una zona de cuerpo.

Si creemos que el comportamiento de nuestro perro se ajusta total o parcialmente a lo descrito anteriormente, es el momento de pedir ayuda veterinaria. Hoy en día el tratamiento del dolor de forma multimodal está francamente avanzada y proporciona una calidad de vida excelente a nuestros amigos. La combinación de diferentes fármacos lo más selectivos posible para el tipo de dolor e individuo y distintas terapias físicas como la electroacupuntura, fisioterapia,  quiropráctica y medicina regenerativa, especialmente eficaz en casos de artrosis y degeneración articular, son la clave para una vida sin dolor.